18 noviembre, 2005

Descubriendo América


No lo puedo creer, por primera vez en toda mi vida, pude observar un colibrí a menos de dos metros de distancia, separados solo por el tejido de la ventana. Parecía que danzaba para mí, era espectacular verlo flotar en el aire.
Parece una completa estupides, pero la verdad es que me agarro una emoción tremenda. Y bue... un boludón de 19 años, necesita de vez en cuando sentirse un niño.
Me hizo acordar a una frase muy conocida, y que siempre me decia mi abuela: "Las grandes cosas están en las boludeses más pequeñas"